The Babadook (2014)

babadookEn tres palabras: compleja, dramática, interesante.

Esta cinta es un recorrido, no necesariamente visual, sino espiritual. La última película que cierra mi trilogía de terror de fin de año (las otras son The Borderlands; Así en la tierra como en el infierno), definitivamente es la mejor de las tres. Y no por los sustos que intenta provocarte, o por los efectos especiales, ni así tampoco por la peculiar trama, que más bien es simple y carece de elementos para desarrollarla. Pero es en este último aspecto, en su tratamiento adecuado y exploración aún más excelente, que The Babadook sobresale no sólo de las otras ya mencionadas, sino de muchas otras más del género de terror. Es una historia que explora la humanidad y fuerza de voluntad de la mujer que la protagoniza no sólo para superar la pérdida de un ser amado, lo cual le supone una depresión miserable; sino también para lidiar con la tormentosa personalidad hiperactiva de su hijo pequeño.

La estética del filme me recordó mucho a un cortometraje de terror que vi hace un año aproximadamente, titulado Lights Out (el cual puedes hallar en Youtube). En este último, una señora está por apagar el foco de un estrecho y un tanto largo pasillo en su casa, disponiéndose a dormir en su habitación. Sin embargo, cuando apaga el foco se percata de la presencia de una extraña silueta humana, aparentemente, en el otro extremo del pasillo. Al encender el foco de nuevo, no ve a nadie en el pasillo. Y sí, nada más vuelve a apagar el interruptor, la figura no sólo vuelve a ser visible sino que ahora está más cerca de ella que en la anterior ocasión. Un par de juego de enciende-apaga con el interruptor bastan para que la señora se ponga nerviosa, y coloque cinta adhesiva con tal de evitar que la luz se apague. Pero como podrás adivinar, esto no resulta suficiente. El terror es instantáneo, ya que juega con una situación bastante normal en nuestra vida cotidiana, y con un temor que es inherente a cualquier ser humano: la oscuridad.

The Babadook es muy similar en este aspecto a Lights Out: con una premisa simple, pero jugando con ese temor natural que cualquiera ha podido percibir en algún momento de su vida, exhibe además otra fobia  y tema tabú para un individuo, como lo es la pérdida de un ser amado. Experimenta con esa brecha en la que aún no se supera un acontecimiento así, en donde debes lidiar con la ausencia del amor, la impotencia del ser. Hasta ahí la formula es típica más bien de un drama. Pero entonces se entremezcla a las anteriores dificultades un elemento sobrenatural, acechador y misterioso: una criatura con garras puntiagudas al más puro estilo de Freddie Krueger, llamado Babadook. Este último surge primero como la inventiva del “amigo imaginario” de Samuel (el niño pequeño, protagonista), y a continuación de un libro que este mismo encuentra en una repisa, aparentemente olvidado y de procedencia dudosa. Su madre, Amelia, le ha prometido leer cualquier libro que su hijo altamente extrovertido solicite. Pero bastan unas cuantas páginas, en las que se proyectan figuras trimensionales de papel para volver más dinámica la lectura y que contiene unos cuantos enunciados simples pero directos y tétricos en sus páginas, para que Amelia perciba que ese contenido no es adecuado para Samuel. El daño ya está hecho no obstante: el pequeño ha visto las pocas imágenes y escuchado los escuetos enunciados iniciales, para formarse la idea de que Babadook es el monstruo que lo acecha bajo su cama cada noche, o en el rincón más oscuro de su cuarto o clóset.

Al principio invisible, y poco a poco conforme transcurre la trama una manifestación más maligna y acechadora, Babadook lleva al límite la frágil salud mental de su protagonista adulta, y expone a peligros jamás imaginables para un pequeño de edad. Pero aún así, su manifestación obedece a un estricto paralelismo con los problemas reales y demonios internos de Amelia, los cuales debe afrontar y superar para no solamente salvar a su hijo, sino a ella misma. En mi opinión, la mayoría de las películas de terror abundan en sustos sorpresivos, manifestaciones constantes de elementos inexplicables, posesiones humanas por algún espíritu vengativo o maligno… y muy pocas aciertan en darle un mayor trasfondo a los personajes, sus sentimientos, debilidades; eso es algo que por ejemplo en Borderlands y Así en la tierra como en el infierno fue un fallo tremendo, ya que para poder cerrar la trama tuvieron que convertir a sus protagonistas, con todo y sus defectos o temores, en humanos valientes pero en un heroísmo absurdo y poco creíble. Aquí no: eres testigo del deterioro de su protagonista y progreso hacia un estado de superación personal, además de fortalecer su vínculo familiar con su único hijo. Y sólo por eso vale la pena ver The Babadook.

FICHA TÉCNICA

  • Essie Davis como Amelia
  • Noah Wiseman como Samuel

Dirigida por Jennifer Kent, su primera película, y estrenada originalmente el 17 de enero de 2014 en el festival de cine de Sundance.

LO BUENO

  • Las actuaciones de ambos protagonistas, en especial la de Essie por la complejidad de personificar a un niño con una personalidad así de extrovertida lidiando con elementos sobrenaturales en casi toda la película.
  • El tratamiento profundo y complejo de la historia y los personajes, sin que por ello sea una historia tediosa o difícil de entender.
  • El terror psicológico más allá de los meros espantos, sustos, apariciones.
  • Babadook no es un monstruo tenebroso que busque asesinar a los personajes: funciona como puente para concebir el extremo al que puede llegar la mente humana cuando está demasiado vulnerable. Por lo general, las películas de terror nos muestran figuras espectrales o criaturas que muchas veces un humano debe matar o extinguir a base de cualquier herramienta u objeto que la misma trama les proporciona, con tal de cerrar bien para la audiencia… Aquí no hay Babadook real al cual temer o al cual matar o desaparecer. Más bien es una representación, y funciona perfectamente bien.

LO MALO

  • En pocas ocasiones, hay un exceso de drama.
  • El final: aunque satisfactorio, fue hecho como una metáfora del tratamiento psicológico que se le dio al filme, y no todos entenderemos por qué pasó lo que pasó en esas escenas finales.

LA MEJOR Y LA PEOR ESCENAS

  • La mejor escena desde mi punto de vista es cuando Amelia lee por primera vez el libro del Babadook. Su expresión a medida que va leyendo sus primeras páginas primero en voz alta a Samuel, y luego para ella misma, es algo que compartes como espectador. Porque el libro al principio muestra a un aparente Babadook que es amigo de Samuel, pero luego se torna más acechador en sus páginas hasta llegar a exclamar: “Déjame entrar” en varias ocasiones.
  • La peor escena por lo mal lograda, ya que dejó un hueco en la historia que pudo haber sido llenado o al menos tapado de una mejor forma, es cuando el amigo del trabajo de Amelie acude a su hogar, para verificar que su hijo está mejor ya. Al parecer comparte sentimientos amorosos con ella, pues le lleva un ramo de flores y además le permitió ausentarse del trabajo a expensas de cubrir su turno él mismo voluntariamente. Pero tan pronto descubre que el niño nunca estuvo enfermo, sino que fue por una mentira piadosa de Amelie, abandona la casa y jamás vuelves a saber de él en la historia. Es inexplicable cómo no aparece al menos al día siguiente, al ver que Amelie falta al trabajo por no poder conciliar el sueño la noche anterior, al menos para visitarla y platicar con ella. Le restaron importancia simplemente en la historia. + Tampoco me gustó mucho el final. Aunque no estoy acostumbrado al final de Hollywood (ya sabes: el final feliz), este final al principio no lo entendí pero luego leyendo reseñas creo que sí funciona todavía como analogía de lo que son los temores en la vida real: no puedes desaparecerlos del todo, debes aprender a convivir con ellos para fortalecerte. Es sólo que, por más dramática-psicológica que pueda resultar a veces la historia, creo que no encaja bien en la trama porque ahora sí la vuelve algo fantasiosa de forma innecesaria. Yo hubiese cortado esa escena en que Amelie regresa al sótano, y explicado esto en algún mensaje en voz alta de Amelie (o inclusive se me ocurre que saliese ella terminando de escribir su nuevo libro para niños, en donde diga esta misma moraleja de forma amigable: la vida real no es un cuento de hadas al final)
Anuncios