The Interview (2014)

The InterviewUna loca entrevista es disparatada, ocurrente, y políticamente incorrecta.

Eso sí: ha tenido la que podría ser la estrategia de publicidad más ingeniosa de la que pueda tener memoria. A estas alturas, no sé si “fue sin querer queriendo” o no, pero el conflicto diplomático entre EE.UU y Corea del Norte con la excusa del contenido de esta película y su cobertura en las noticias y periódicos del mundo, ha jugado en favor de Sony, la distribuidora de la película: aunque no pudieron en cierta forma estrenarla en todos los cines de todos los países en Nochebuena como tenían contemplado, a final de cuentas muchas personas (incluyéndome) hemos tenido morbo siquiera por ver si realmente su trama es taaan… digamos que.. escandaloso, como para haber provocado que el gobierno norcoreano hackease a Sony y amenazara incluso con ataques al más puro estilo del 11/9 contra las salas de cine que difundieran Una loca entrevista… Hasta Obama la defendió, eso sí excusándose en ese ideal patriótico que siempre le ha quedado de perlas a los gringos: su afán, o más bien egocentrismo, de decir que nadie puede estar a su nivel como para pretender hacerles ver algo que, a final de cuentas, sí está mal.

La historia trata sobre un programa de televisión americano, Skylark Tonight, conducido por el irreverente Dave Skylark, el cual aborda escándalos del espectáculo, e inclusive los intenta develar en ese instante por medio de sus invitados. Hilarante, por ejemplo, cuando Eminem (sí, el verdadero) acude a una entrevista y declara que es gay, siendo conocido por ser homofóbico y agresivo en sus canciones contra este sector social. Deciden que para mejorar como programa deben empezar a entrevistar a personas más cultas y serias, volverlo un programa más educativo y no escandaloso. Y entonces se les presenta la oportunidad de entrevistar al dictador de Corea del Norte, un fan de Skylark Tonight. Este accede a la entrevista para sorpresa de Dave y su productor Aaron Rapoport. Pero entonces una agente del FBI les sugiere aprovechar ese momento único para matar a Kim Jon-ung y así librar al país de su regimen de abusos.

Le llamen como quieran llamarle (libertad de expresión), es un escándalo no tanto mostrar al dictador Kim Jon-ung como un homosexual de closet frustrado y obsesionado con el poder; sino que intuyan que el FBI pretende asesinarlo para borrarlo de su “mapa de personalidades incómodas”: así como Bin Laden, Hussein, o Gaddafi (aunque este último no asesinado por ellos directamente, sí fue declarado “enemigo número 1” por Reagan en su momento), podría interpretarse como desear la muerte de alguien más. Y no soy puritano, pero eso es un extremo que una película no debería atreverse a explorar al menos así de forma tan superficial, menos como parodia.

Fuera de lo político y centrándonos en que es una cinta de comedia más: es una simple película más de la industria Hollywoodense. Y sí, muy ridícula y estúpida, pero de esas tonteras que te llegan a sacar alguna que otra risa sincera y sana. Pero plagada de otros momentos clichés, o bromas muy infantiles, que dejan qué desear. Sin pretenciones, es un poco entretenida pero no es recomendable. Tanto como para pagar por verla en Internet, o ir a un cine selecto para apreciarla, mejor aprovecha tu dinero en algo mejor. Una loca entrevista no vale la pena, ni siquiera es digna del escándalo que ha provocado recientemente. No hay mucho más rescatable de esta producción.

FICHA TÉCNICA

  • James Franco como Dave Skylark
  • Seth Rogen como Aaron Rapoport
  • Randall Park como Kim Jong-un

LO BUENO

  • La abusiva mercadotecnia que se ha formado en torno a esta película: la hacen ver como si en realidad fuese una trama inteligente y compleja para derrocar al dictador de la vida real. Y eso te da morbo y curiosidad como espectador.
  • La actuación de Randall Park, que es la estrella de la película: su personificación, e inclusive aspecto físico, están muy acorde a la del personaje real.

LO MALO

  • Bromas muy tontas
  • La actuación exagerada de James Franco como un conductor incompetente e ignorante, hasta estúpido. Sé que es una parodia de algunos conductores estrafalarios, pero creo que el personaje llega a ser tan odioso que no lo soportas ni siquiera como parodia.

LA MEJOR Y LA PEOR ESCENA

  • La mejor escena para mi gusto fue cuando están probando por primera vez la banda que se adhiere a la piel (tipo “curita”) con la cual, supuestamente, al estrechar la mano con el dictador inyectará veneno a través de su piel. Es gracioso también cuando la mastica uno de los oficiales norcoreanos.
  • La peor escena: la del dispositivo que se introduce Aaron como supositario en su ano. No me pareció graciosa en lo absoluto. No soy aburrido, pero es algo muy copiado ya. Estuvo de más simplemente.
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