Life of Pi (2012)

life-of-pi-0aLa vida de Pi, una aventura extraordinaria es tan extraordinaria como su propio nombre en español lo indica. Su trama es tan poderosa y tan influyente en quien decide verla como algo más que una serie de escenas y que busque solamente los efectos especiales, que ahora es una de mis películas favoritas de todos los tiempos.

No es difícil saber por qué la cinta ha obtenido 11 nominaciones a los premios Óscar, y tantos y tantos reconocimientos y distinciones en el mundo entero. Estamos ante una obra maestra del cine y no necesariamente es de una película dramática con sus altibajos (ya sabes, escenas aburridas y luego interesantes, y luego de nuevo tediosas), sino de una película que va in crescendo: cada vez te interesas e identificas más y más con ese joven protagonista que, tal cual Chuck Noland de Náufrago interpretado por Tom Hanks, tiene el peso de la cinta por mucho tiempo sobre sus hombros. Y nunca decepciona, todo lo contrario.

La vida de Pi es dirigida por Ang Lee, que antes había trabajado con Secretos en la montaña y El tigre y el dragón, y el rol estelar recae en el joven indio Suraj Sharma, de 19 años (hasta este año; 18 al grabar la cinta). La historia aborda toda la vida de Pi, nombrado así no por las matemáticas como todos pudiéramos pensar, sino por una de las aficiones de su padre. Pi es un joven bastante inquieto por el mundo que le rodea y eso le lleva a experimentar con distintas vivencias, muchas de ellas relacionadas con la religión. Ese es el tema fundamental de la cinta: creer o no en un Dios. En una escena, alguien le pregunta al adulto Pi: “¿me harás creer en Dios cuando me cuentes tu historia?”, y él responde “yo solamente le contaré mi vida. Usted decidirá en qué creer al final”. La familia de PI tiene un zoo en casa, pero por azares del destino deben abandonar su natal India para trasladarse a América. Un accidente en su viaje por barco obligará a que Pi quede a la deriva en el Pacífico a bordo de un bote, y acompañado de singulares pasajeros: una cebra, un orangután, una hiena y un tigre (!). Todo lo que pase en el trayecto es absolutamente intrigador y morboso: ¿qué pasará con ese joven abandonado a su suerte en el mar y con animales, dos de ellos salvajes, a bordo de un solo bote? ¿Sobrevivirá? La respuesta es sí, por obvias razones desde que comienza la cinta, pero la pregunta es ¿cómo?

El personaje de Pi nos promete al final hacernos creer en que hay un Dios. Y lo hace fenomenalmente, con un cierre maravilloso al cual debes poner profunda amistad. Además del mensaje espiritual que tanta falta hace en estos tiempos, la película aborda con gallardía y gran pasión el tema de vivir la vida al máximo y agradecer lo que tenemos ahora. Sobre todo a nuestros seres queridos. Lamentablemente, me ha tocado saber de compañeros de la escuela (uno de ellos un amigo mío) que fallecieron por diversas razones a una corta edad. Así es la vida de esporádica y temporal: hoy estamos, mañana no lo sabemos. Todas estas reflexiones te las brinda esta espectacular cinta que incluso puede albergar aventura. Su éxito en taquillas ha sido tal que ya lleva más de 520 millones de dólares recaudados, cuando costó únicamente 12 millones hacerla.

No soy el único que piensa que es una obra maestra del cine. Varios críticos así la han catalogado también. Y lo es, sin dudarlo nunca. Su canción principal, el “Pi’s Lullaby” es una pieza maestra también de misticismo y espiritualidad, y evoca recuerdos, magia y fe al escucharla. Te recomiendo que la escuches al final de este post, o mientras lo lees. Altamente recomendable.

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