Chronicle (2012)

En Poder sin límites, tres jóvenes cambian radicalmente sus vidas al entrar en contacto con un misterioso objeto y obtienen superpoderes. Esa es la premisa de esta cinta, que representa el debut de Josh Trank en el banquillo de director. No recuerdo dónde ví que se recomendaba esta película, así que guiándome en eso fue que opté por verla ayer en la noche.

El gran acierto de esta producción no es tanto la trillada historia de jóvenes que de repente obtienen poderes de la noche a la mañana, sino el estilo con el que se grabó: en una perspectiva de primera persona (la cual ya hemos visto en otras películas como El proyecto de la bruja de Blair, o más recientemente en Cloverfield y en Paranormal Activity). ¿Qué tiene de acertado esto, si también es algo trillado? Bueno, pues que la historia se desenvuelve mejor así, al meternos en la trama y convertirnos a quien ve la película en un personaje más, en este caso casi siempre asumimos el rol de Andrew, uno de los tres jóvenes, propietario de la cámara y protagonista principal. Ciertamente, es un acierto haber utilizado esta perspectiva ya que nos involucramos mejor con los otros personajes y podemos casi experimentar por lo que pasan los tres conforme avanza la película. Claro, eso no significa que sea positivo usar esta técnica en muchas otras películas del género.

Retomando lo de la trama. Sí, ya comenté que es muy plana y predecible: Andrew, junto con su primo Matt y su amigo Steve, son jóvenes ordinarios… o ni tanto. En el caso de Andrew, su padre es alcohólico (hey, no estoy arruinando el factor sorpresa; esto se ve desde que comienza la cinta xD) y su madre está muy enferma de algo que nunca llegamos a comprender. El punto es que su vida es un desastre y está sumido totalmente en un agujero sombrío por el que no nos gustaría pasar a nadie. Así que cuando obtiene este poder especial (el cual no revelaré, sólo diré que no obtiene poderes al estilo Supermán tampoco :P), se le abren las puertas con posibilidades de dar un giro a su vida. Al menos así lo piensa él, y por momentos lo pensamos nosotros. Estar como parte de la historia, precisamente en los zapatos de Andrew, es interesante y le da un aporte fresco a la película.

En cuanto a los efectos especiales, son convincentes en su mayoría y satisfactorios. No esperemos mega explosiones al estilo Michael Bay (por Transformers), además tenemos como dato que la producción costó 15 millones USD (una película normal en estos días de ciencia ficción cuesta como mínimo 150 millones USD, es decir 10 veces más, para darnos una idea). Las actuaciones son cumplidoras también, con especial mención al actor que interpreta a Andrew (no acostumbro poner nombres de actores para no convertirme en un farandulero xD, en este caso es personificado por Dane DeHaan). En términos generales, es un filme que te mantendrá atento en las casi 2 horas de duración, en especial por el efecto de “estás dentro de la película” que te brinda la cámara.

Rating: ★★★ (Buena)

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