We Bought a Zoo (2011)

Un zoológico en casa es una cinta extraordinariamente motivadora. Tan así que he visto otras películas (La dama de negro, Thor, 3 metros sobre el cielo, etc) y hasta ahora he decidido hacer un post para compartirte mi review de esta película.

“20 segundos de valor es lo que te toma arriesgarte y ser irracional, para hacer lo que nunca te hubieras imaginado, sólo para intentar ser feliz en la vida”. El mensaje es poderosamente alentador y para mí ha sido muy directo. Mi hermano ya me había dado este consejo tiempo atrás, antes de ser mi hermano, y con este ejemplo cinematográfico, la verdad, cobra mayor fuerza ese mensaje. ¿Cúantas veces en la vida nos detenemos y decimos NO a algo, por temor o por inseguridad, sin saber si realmente las cosas saldrían bien? ¿O cuántas veces más las hacemos de mala gana o inseguros, y al final todo sale mejor de lo planeado y quisiéramos volver a repetir la hazaña?

En Un zoológico en casa nos remitimos a una familia compuesta por Benjamin Mee (interpretado por un magistral Matt Damon, en uno de los mejores roles que le he visto en su carrera), y sus hijos Dylan (por un joven Colin Ford, brillante también) y la pequeñita Rosie (Maggie Elizabeth Jones, carismática y fresca), que un día deciden dejar sus vidas en la ajetreada ciudad para adquirir una nueva, con un jardín enorme con colinas ondeantes, según dictan los sueños de Ben. Pero hay una razón detrás de esta radical decisión, la cual no revelaré como ya es costumbre (hey, podrán decirme cualquier cosa, menos aguafiestas ;)). El punto es que llegan a una casa con varias hectáreas en su haber y se enteran que el antiguo dueño quiso establecer ahí un zoológico, pero desde su muerte ha estado clausurado a la espera de alguien benévolo (o algo maniático… ejhem, excéntrico) que quiera adquirir la propiedad. Firmados los papeles de compra, comienza la gran aventura de Ben y su familia.

Claramente la idea de cambiar de hogar es algo que aterra ya que debes olvidarte de tus amigos, en primer lugar, y luego del hogar donde has vivido hasta entonces, que quieras o no guarda recuerdos tuyos. Y si el siguiente hogar no es mejor que el que ya tenías, la cosa se complica más. Eso es lo que le sucede a Dylan, el hijo mayor de Ben, por lo que la historia también aporta un momento de cercanía entre padre e hijo. Como te digo, es una premisa inédita (en mi vida he visto muchas películas con o sobre animales que no sean enteramente infantiles, ya sabes, animales parlantes o historias con la típica frase “colorín colorado, este cuento felizmente ha terminado”) ya que no todo es de color de rosa desde el principio. Ni para Ben, ni para sus hijos… y ni para los empleados del propio zoológico.

Yep, la trama merece un auténtico 10 de calificación. Las actuaciones, un 10 gigantesco adicional (sin olvidar para nada a la hermosa Scarlett Johansson, o a la bella hermana de Dakota, Elle Fanning). La música, exquisitamente fresca y adecuada. El escenario, muy importante para trasladarnos a ese zoo y hacernos sentir parte de la película, cumple con las expectativas y te hace sentir como en casa. Y los efectos… ¿efectos?… Nahhh! Un zoológico en casa no necesita ningún solo efecto: todo está maravillosamente llevado a la vieja escuela de Hollywood. Todo es auténticamente real. ¿Qué más podríamos pedir en una cinta así? Yo creo que esta ronda la perfección. Aunque claro, en gustos se rompen géneros, y será tu decisión determinar si la película que aquí te recomiendo muchísimo es así de perfecta como para mí lo es y lo será. Y no olvidar el mensaje central: se necesitan sólo 20 segundos de valor…. sólo eso o un poquitín más.

RATING: ★★★★ (Excelente)

A continuación, dejo uno de los temas musicales de la película, por el islandés Jónsi. Disfrútala.

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