Trending Topic: ¡Bimbo y sus inicios!

Hoy lector(a) te hablaré de una historia peculiar acerca de una de las empresas más exitosas en mi país, México, y a nivel mundial ¿porqué no? Bimbo nació hace ya muuuchos años y hoy por hoy tiene presencia en más de 15 países y abarca más de 150 marcas de productos distintos. ¿Nada mal, verdad?

Me he enterado de esta historia leyendo por ahí un artículo de un semanario web y me pareció muy interesante porque habla de cómo empezó el proyecto y cómo poco a poco fue evolucionando hasta llegar a ser lo que es hoy en día. Resulta que los padres del fundador de Bimbo eran dos españoles llegados a nuestro país en los tiempos de la Revolución Mexicana y los caudillos revolucionarios: Juan y Josefina. Eran jóvenes y se conocieron precisamente por el destino: Juan se metió a trabajar en la pastelería propiedad de uno de sus cuñados. Ese fue el primer acercamiento al negocio del paladar, por decir algo. Luego tuvieron a su hijo, el primero, llamado Lorenzo. La familia vivía en buenas condiciones y se daban a veces sus lujos por lo que podemos decir que tenían un cierto nivel económico. En ese entonces, el pan todavía no era un producto conocido a nivel comercial, sólo lo tenían las personas que contaban con dinero porque era costoso y no había muchos lugares donde lo vendieran. Venía directamente de EE.UU, a donde llegó por acción de europeos. En los años 1920, Juan fundó su propia empresa pastelera llamada El Molino a raíz de su experiencia trabajando en pastelerías.

El Molino pasó a hacerse en un negocio familiar. Con el tiempo ganaron clientes que pedían sus bolillos o pasteles de cumpleaños. La familia pronto le metió una máquina para hacer bolillos. Inesperadamente, un día Juan murió. Lorenzo abandonó sus estudios de contabilidad (en ese entonces, tenía 18 años) para ayudarle a su familia en El Molino. Lo mismo hicieron los otros hijos, sólo que los demás pues eran menores que Lorenzo (eran 5 hermanos en total, incluyendo a Lorenzo). Así empezaron a involucrarse en el negocio y la atención al cliente, por mera necesidad. Tiempo después, Lorenzo se convirtió en el gerente y rentó todo el edificio donde se hallaba El Molino (antes era sólo una parte) y mandó modernizar el equipo usado. Esto lo hizo quizá al inspirarse leyendo artículos de pastelerías en revistas internacionales.

Sin embargo, como dice el artículo, Lorenzo pronto encontró monótono el negocio de los pasteles. Le interesaba más el de la panadería, como recuerdas no era un concepto muy manejado en ese entonces. Pero lo que más le llamaba la atención eran las ventas al mayoreo. Su rival sería Pan Ideal, una empresa que ya producía pan desde que era niño. Pero su problema era el envío al cliente, lo cual Lorenzo quería mejorar al enfocarse en la creación de rutas de envío eficientes. (continuará)

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