A 25 años del nacimiento de The Legend of Zelda

No tengo 25 años, ni tampoco hube sido un fan de hueso colorado de The Legend of Zelda. Así que, ¿porqué es importante hablar de Zelda para mi? Por varias razones, siendo una de ellas que dos de sus juegos se han convertido definitivamente en mis favoritos y eso que apenas tuve contacto con ellos hace unos 2 años atrás. Es extraño encontrar a un solo joven hoy en día que no haya visto u oído acerca de esta serie de juegos. Al menos, se la han platicado sus amigos.

Para quienes no conocen Zelda, están ante una de la serie de videojuegos más populares, aclamadas y exitosas de todos los tiempos. Desde su nacimiento en 1986, con aquellos juegos en 2D que poco podrían interesar a los más jóvenes jugadores (y los cuales eran lo máximo en mi infancia temprana), se han vendido millones y millones de copias en todo el mundo. Acá entre nos, es la segunda saga de juegos más consentida de la magna Nintendo, sólo por debajo de la aún más exitosa serie de Mario (o Mario Bros, como le conocen muchos). Y si bien ambas franquicias nacieron, puede decirse que, al mismo tiempo, Zelda tiene lo que Mario no: el elemento épico. Desde su nombre, The Legend of Zelda sugiere algo fuera de lo común, con una historia por demás interesante y atrayente. ¿A quién no le gustaba escuchar cuentos de hadas cuando era niño? El simple hecho de saber que una princesa había sido capturada por un fiero dragón en lo más alto de una torre impenetrable, esperando el día en que su príncipe la rescatara… Bueno, no es de eso de lo que trata Zelda, lo digo para evitar confusiones.

La leyenda del título hace referencia, irónicamente no tanto a Zelda, sino a Hyrule, el reino perpetuamente en peligro en el cual habita, ahora sí, la mencionada princesa Zelda y el joven guerrero Link, un muchacho de no más de 16 años que es llamado por el destino a convertirse en el héroe de esa mítica tierra de fantasía, por lo cual su aventura se antoja magistral: en su paso debe enfrentarse a criaturas de todos los tipos habidas y por haber, así como visitar los lugares más extravagantes que sólo en sueños un jugador puede ver. Esa es la magia de The Legend of Zelda. Y si crees que es suficiente, entonces no has leído lo suficiente. Además de una trama muy bien orquestada, Zelda se ha caracterizado por sus maravillosas composiciones musicales, que hacen aún más formidable el viaje a la legendaria tierra de Hyrule. Son incontables las piezas que resultan del agrado para quien las escucha mientras juega alguno de los 15 juegos que actualmente han salido (este año, se espera un nuevo juego llamado The Legend of Zelda: Skyward Sword para la consola Wii). En mi caso, la verdad no puedo dejar de escuchar constantemente las canciones más conocidas de la serie. Y repito: no me considero un fan, sólo un seguidor al cual le gustan los juegos de Zelda (y no todos, sólo he jugado 3 en toda mi vida).

Hemos hablado de la historia y de la música como factores que han impulsado indudablemente el éxito de esta franquicia. Hablemos ahora un poco más de los personajes y los objetos y armas que ya son insignia de esta serie. Empecemos por Zelda, la princesa siempre en apuros que le da nombre a la saga; Zelda representa en toda ocasión la Sabiduría y la Pureza absolutas. Es una pieza clave en la historia, aunque no siempre ha aparecido en la forma de una princesa. Tiene otra personalidad de una especie de guerrera ninja (ea! Por los que creían que las mujeres sólo saben pedir ayuda 8-)) que en ocasiones ha sido vista en los juegos, así como la de una pirata en The Legend of Zelda: Wind Waker. Luego tenemos a Link, el verdadero protagonista de la historia: si bien siempre es Link, en cada aventura Nintendo nos dice que se trata de un Link distinto en una aventura completamente distinta. Se ha dado el caso que el diseño del personaje ha coincidido en más de un juego, pero esencialmente Link siempre es Link. Me refiero a que su apariencia no cambia mucho (un joven rubio con ropas verdes, un escudo azul y una espada especialmente hecha para combatir al mal). Un detalle importante es que Link no habla nunca en los juegos, y eso he visto por ahí que se debe a que Shigeru Miyamoto (creador de Zelda y también de Mario; en pocas palabras, el “Walt Disney” de Nintendo) quiso siempre que los jugadores se identificaran con el personaje y realmente sintieran la esencia de la aventura, dejando que la imaginación fluya en esos diálogos inexistentes. Todos los demás personajes (salvo excepciones contadas), sí hablan (algunos de más xD, ¿verdad Tingle? ¬¬). Y esto también ha sido un factor positivo, pues admitámoslo: un jugador lo único que quiere hacer es jugar y disfrutar el sistema de juego, siendo lo más detestable que a cada rato se interpongan escenas de diálogo que no se pueden omitir). Y finalmente, el antagonista central: Ganondorf. Es curioso que en el primer juego que dio origen a todo, Ganon tenía el aspecto de un cerdo gordinflón con grandes colmillos que más bien era una bestia salvaje, en vez de ese hechicero que se lo conoce en estos días. Y Nintendo supo que la imagen del cerdo no sería del todo adecuada, así que la supo hacer bastante bien en ese aspecto.

Para terminar, hablemos de los juegos que me atrajeron a The Legend of Zelda. En primer lugar, está The Legend of Zelda: Twilight Princess, que salió en el 2006 para la consola GameCube. Realmente, me dejó tan buena sensación que ahora siento como si en verdad hubiera nacido en 1986, si no es que antes, y así considerarme como uno de los más férreos seguidores de esta saga. Algunos amigos me dicen que es bastante fácil pasar ese juego, pero yo aún a más de dos años no lo he terminado. No porque no pueda hacerlo, sino porque no he querido hacerlo (la verdad es que si lo acabo algún día, temo guardarlo en un estante y jamás volverlo a reproducir en mi GameCube). Luego tuve la oportunidad de jugar The Legend of Zelda: The Wind Waker, que tiene un diseño completamente distinto a Twilight, aunque al final termina siendo muy recomendable al tener una larga duración, una historia atractiva (como todos los juegos, en especial la famosa Ocarina of Time, de la cual no hablaré simplemente por el singular hecho de que nunca lo jugué >.< y eso que sí tuve la consola Nintendo 64 en mi casa por un buen tiempo u.u) y un encanto tanto infantil como adulto que era del deleite total. Este último si lo acabé pues no lo tengo en mi colección, sino que me lo prestó un buen amigo y pues me vi obligado a acabarlo. Y jamás me arrepentiré, que quede claro ;)! El tercer juego que hice mis pininos fue de hecho el primero: aquel juego para la NES (sí, la tostadora gris haha), pero la verdad ni le entendí ni me llamó la atención en aquel entonces. Hablo de cuando tenía unos 10 años más o menos. Qué irónico xD.

Para concluir, debo decir que puedo decir muchas y muchas cosas brillantes de The Legend of Zelda, pero creo que ya no es necesario… Hace no mucho, fui yo quien redactó totalmente el artículo de la Wikipedia: The Legend of Zelda. Y ahí sí que me explayé (sobrentiéndase que eran los momentos en que estaba encantado por el concepto de Twilight). Este post es más bien personal, no tan riguroso como en la Wikipedia donde se busca la neutralidad… Aquí sí puedo exclamar en mayúsculas: “ADORO THE LEGEND OF ZELDA!! :D!” Así que les recomiendo leer el artículo completo y lo disfruten tanto como yo la pasé al escribirlo. Les sugiero también ampliamente que jueguen al Twilight y al Wind Waker, y sobre todo al Ocarina, que es considerado como el mejor juego en toda la historia. ¿Algo más? Oh, sí, por cierto, creo firmemente que la leyenda de Zelda, si bien cumple este año 25 años, apenas está empezando. Esperemos que Nintendo nos siga deleitando con muchísimas más entregas de Zelda, estoy seguro que no soy el único que en su infancia le dedicó por lo menos un día a alguno de los juegos de la ahora ya legendaria The Legend of Zelda. Finalmente, los dejo con el tema final de Twilight, uno de los tantos temas hermosos que han ido saliendo de Zelda. Espero que igualmente lo disfruten y pues, con permiso de ustedes, debo retirarme a salvar el reino de Hyrule y asegurarme que la princesa está a salvo. Nos veremos en una siguiente edición. Atte. Link58.

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