Shrek Forever After (2010)

Shrek para siempre es la película que cierra todo un ciclo de animación, iniciado por la fantástica Shrek hace ya una década atrás cuando el ogro verde más simpático de todos debutó en la pantalla grande en 2001. Recuerdo muy bien que me gustó mucho la película pues la historia era una parodía de los típicos cuentos de hadas, mofándose de personajes como la princesa encantada que busca ser salvada por su “príncipe azul”.

Acabo de ver Shrek 4 nuevamente, después de verla en cine el año pasado, y debo decir que sentí desde el primer instante esa nostalgía de saber que con esta película termina una de las franquicias que más me ha gustado. Esta vez, el ogro Shrek tiene que lidiar con una vida en familia donde casi siempre hay rutinas que molestan, pero que al final es la esencia de todo: estar juntos y pasar momentos increíbles, tanto en las buenas como en las malas. Harto de no tener la vida que él pensó que tendría (y añorando el pasado, cuando era el ogro temido -y por lo tanto respetado- y solitario), firma un contrato con un peculiar villano que da un giro total a su vida. De repente vuelve a ser temido por todos, pero ya no está su hogar, ni sus hijos, sus amigos jamás lo conocieron y su amor Fiona es la líder de una resistencia de ogros que busca acabar con la tiranía del villano.

La trama se desenvuelve muy bien (en ocasiones, algunas bromas se sienten forzadas y ridículamente infantiles) y los personajes, si bien no son tan atractivos como en Shrek 2, cumplen nuevamente con su cometido. Un gato con botas obeso producto de su retiro como cazarrecompensas, un burro igual de parlanchín y cómico, una Fiona guerrera pero igual de encantadora y un Shrek más bobo que de costumbre cuyo cometido es volver a enamorar a Fiona, su verdadero amor, para poner fin al contrato con el beso de los cuentos de hadas. Lo que me gusta bastante de Shrek 4 es que la historia es una paradoja de ¿Qué hubiera sido si…?, en la que Shrek no existió: nunca rescató a Fiona de la torre del dragón (Shrek), ni conoció al gato (Shrek 2) y mucho menos fue rey (Shrek tercero). Esto a veces sucede en la vida real, cuando añoramos algo que ya fue y desearíamos que esos buenos tiempos volviesen, aunque sea por unos minutos con tal de olvidar el presente malo que a veces nos aqueja. Al final, Shrek se da cuenta del error tan grande que cometió y todo regresa a su orden, sólo que ahora el ogro queda con la enseñanza tan importante de que no sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes. Mención honorífica lleva la frase que al final recita Shrek a su adorada Fiona: él le dice que la rescató de aquella torre y ella asiente feliz, pero él corrige y dice rápido: -No. Tú fuiste la que me salvaste a mi Fiona en aquella torre… =’) Simplemente, pone fin con broche de oro a una franquicia con la que crecí. Y sí, Shrek llegó para quedarse para siempre, como el título de la película en español. Por cierto, algo de lo que me ha gustado mucho también es la música… Muy buena selección en toda la franquicia! :D!

RATING:   ★★★ (Buena)

A continuación, una de las canciones que más me gusta de Shrek: Hallelujah

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